quinta-feira, 25 de setembro de 2014

¡Sin lamentaciones!


¡Sin lamentaciones!

La vida es preciosa. La vida con nuestro esposo debe ser bella. Debemos dar prioridad a nuestro cónyuge por encima de nuestros hijos; no se debe permitir que el trabajo, los hijos, amigos, recreación tenga una posición más alta que nuestro matrimonio. Debemos asegurarnos que nuestro cónyuge sepa que él es nuestra prioridad.  Es algo que lamento mucho, porque viví esta etapa de mi vida  según la costumbre de mi familia, según lo que enseña la sociedad; no asistí a clases de matrimonios que se dan en las iglesias, porque creía que lo sabía todo.

Otra situación que lamento es  que nadie me enseño que mis hijos un día iban a alzar vuelo y que debería haberme preparado para ese tiempo de “amistades largas, noviazgos cortos y matrimonios para toda la vida”, porque no es que las mamás seamos egoístas o celosas de la novia de los hijos, lo que sucede es que no nos preparamos para esa temporada tan bella de decisiones que toman nuestros hijos. La biblia dice El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”  y yo leía esto, pero, no lo entendía por falta de la revelación, de conocimiento.  Eso hace que nosotros como los padres, no bendigamos a nuestros hijos.
Me preguntaba ¿que puedo hacer yo para cambiar la situación?, Dios ve al esposo, a los hijos como muy valiosos, y debemos buscar esas maneras creativas de expresarles “que son importantes.
En 1ra. Corintios 16: 10 dice “Y si llegare Timoteo, procuren que se sienta a gusto entre ustedes, pues trabaja en la obra del Señor lo mismo que yo”
O sea, tener buen trato. A mi cónyuge tengo que apreciarlo, a mis padres debo honrarlos,  animar a mi propia familia.
Los hombres deben dar detalles a sus esposas.  Debemos tener cuidado el uno del otro.  À veces es necesario apagar la televisión; y las esposas mirar a los ojos a los esposos y orar por ellos, apreciarlos.  À los hijos igual, darles la atención debida.
Me pregunto ¿Si tuviera que cambiar mi matrimonio que cambiaría?
Seguramente prepararme en una Escuela para Matrimonios, mejorar la comunicación, ser más sensible, pasar más tiempo juntos, reírnos más.  Si como parejas estamos sufriendo, debemos ir a la iglesia a buscar entrenamiento, consejo psicopastoral, acompañamiento familiar.
Yo siempre quería escuchar diferentes temas en la iglesia sobre “Ser mujer exitosa”, prosperidad”, siempre huía a los temas de “matrimonios” “hijos”, porque creía que no era importante.
Gracias a Dios que puso en mi camino a una linda joven  Sarah, hija de los misioneros Jamil y Elzeli Ribeiro.  Con ella y Paul empezé a asistir a unas clases sobre “El Proyecto de la Verdad” y luego gracias  a Icon Family  Ministries asistí  a la Cumbre Salvemos a las Familias el año 2013  y luego al Diplomado de Asesoría Familiar por un año, y allí recién aprendí sobre el matrimonio según el modelo de Dios, sobre los hijos según el plan de Dios
De aquí para adelante ya no tengo porque tener lamentos, porque ahora se que Dios no quiere que siga posponiendo mi amor y aprecio por mi hija soltera  Nicolle, que vive aún conmigo; pero, ahora ya se que un día formará su propio matrimonio y ya estoy preparada para ese tiempo, porque ya aprendí, que los hijos son un regalo de Dios, pero que le pertenecen a El  y que solo somos administradores; y que también debo apreciar a otras personas a mi alrededor, que no deje para mañana lo que puedo hacer hoy.
Nosotros no sabemos lo que trae el futuro; quizás un día ya no estén a nuestro lado nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros líderes, nuestros pastores, nuestros hermanos, amigos; y  por eso, debemos saber que necesitamos cambiar  hoy para tener una  mejor  relación con los demás,  producir esperanza para tener un nuevo comienzo y vivir sin lamentaciones!

Lucas 10: 27 dice “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”

Escrito por Antonieta Victoria Arias


Escrito por Antonieta Victoria Arias


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